
Estamos entrando en la época invernal y la naranja es la fruta reina, un regalo de vitaminas y minerales para cuidar nuestra salud. De octubre a junio son habituales en nuestras mesas.
La naranja tiene una extraordinaria composición nutricional que nos puede ayudar a mejorar nuestra salud y a prevenir numerosas patologías.
La vitamina C, su nutriente más conocido y esencial, nos ayuda a reforzar nuestro sistema inmune. Muy recomendable para prevenir catarros, procesos gripales, infecciones. Gracias a su vitamina C, favorece la absorción del hierro, lo cual es muy aconsejable para personas anémicas y mujeres con menstruaciones abundantes.
Además de la vitamina C, también contiene otras vitaminas importantes para nuestro organismo, como los betacarotenos, provitamina A, importante para la visión, para nuestra piel, mucosas y huesos. En las naranjas encontramos también vitaminas del grupo B, en concreto la B9, ácido fólico, muy recomendado para las mujeres embarazadas.

No es sólo vitamina C, también contiene fibra que nos ayudará con los problemas de estreñimiento así como para aliviar espasmos gástricos y digestiones pesadas y lentas. Y minerales como calcio, fósforo y magnesio, destaca por su alto contenido en potasio. Son excelentes para la retención de líquido y la hipertensión arterial.
Las naranjas también eliminan impurezas y son depurativas del hígado y riñones. Por eso nos ayudarán en prevenir infecciones en vías urinarias, problemas de artritis, cistitis y gota.
Es muy recomendable para realizar actividades que requieren mucha energía como el deporte, por sus azúcares de absorción rápida.
Contiene también flavonoides como la quercetina, la hesperidina y la rutina, que son muy beneficiosas para nuestro cerebro y para nuestro sistema circulatorio y cardiovascular.
En cocina:
Además de tomarlas en zumo y enteras, puedes utilizar las naranjas de muchísimas maneras y en recetas tanto dulces como saladas.

Se emplea la fruta y la cáscara (rica en flavonoides):
- En aliños y macerados.
- En ensaladas.
- En batidos.
- En repostería: bizcochos, galletas, flanes, gelatinas, etc.
- Combinan fenomenal con el chocolate, los garbanzos, la calabaza, el boniato, el aguacate, pescado, carne, quinoa, cus-cus, etc.
- Puedes rallar su piel y añadirla a aliños, masas de repostería, carnes y pescados, legumbres, patatas, etc.
TRUCO: añade un chorrito de zumo de naranja a tus lentejas para poder absorber el hierro de las legumbres.
Recuerda también que puedes añadir un chorrito de aceite (de oliva, de coco, etc) al zumo de naranja para disminuir su índice glucémico.
Publicado por Conchi Criado
