
La patata es uno de los alimentos más populares del mundo. Además de sabrosa, es una fuente importante de energía, un alimento muy nutritivo y ligero, a pesar de que se piense lo contrario. Su piel, rica en fibra, tiene efecto saciante. Esto significa que consumirla con piel nos ayudará a controlar nuestro peso. Por otro lado, la piel de la patata es también una gran fuente de hierro que nos ayudará a prevenir la anemia.
Se puede preparar de diferentes maneras: hervida, asada, al vapor o frita (la opción menos saludable). Sus efectos sobre nuestro organismo dependerán de cómo la cocinemos y la consumamos. El principal error es tomar raciones excesivas de patatas que han absorbido la grasa de fritura o del horneado y condimentarlas con salsas industriales.
Este es un plato completo y nutritivo: 200 gramos de patata cocida equivalen a 75 gr de tofu y 100 gr de brécol, con una carga glucémica equivalente a una rebanada de 50 gr de pan.
Estas patatas las vamos a preparar de una manera muy saludable, sabrosa y beneficiosa para nuestra salud. Las vamos a cocinar con su piel, porque en ella se acumulan micronutrientes esenciales.

CUIDADO: desecha las patatas que presenten manchas verdes en la piel, ya que éstas indican una excesiva concentración de solanina, un compuesto ligeramente tóxico.
Primero las vamos a hervir con piel, a fin de evitar la pérdida de potasio y de sus vitaminas, como la C y las del grupo B. De esta manera conservamos mejor todos sus nutrientes.. El segundo paso es hornearlas durante 10-15 minutos a temperatura baja (140º C) con un chorrito de aceite de oliva, romero seco y ralladura de limón y naranja. Conseguiremos así un sabor y aroma espectacular, sin necesidad de añadirle ninguna salsa industrial.
Se pueden preparar el día anterior, siguiendo estos dos pasos o bien sólo hirviéndolas y asándolas después junto con los condimentos antes de comerlas. Si se dejan enfriar durante unas cuantas horas o toda la noche en la nevera resultan muy beneficiosas para nuestra salud porque sus azúcares se transforman en almidón resistente que reduce el aporte calórico de la patata a la mitad y sirve de alimento a la microbiota intestinal beneficiosa (lo cual reduce el riesgo de cáncer de colon).
Este plato se puede acompañar con una ensalada, una crema de verduras, unas verduras salteadas o al vapor, etc. Conseguiremos una comida (mejor al mediodía) muy completa, nutritiva y energética. Además, su efecto saciante es el triple que la misma cantidad de pan.
Ingredientes para dos personas
- 6 a 8 patatas medianas.
- Agua.
- 6 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 limón.
- 1 naranja.
- 2 cucharas soperas de romero seco.
- Un buen pellizco de sal.
Elaboración
1.- Lavamos las patatas con un cepillo. Intentamos que sean de la misma medida para que se hagan al mismo tiempo.
IMPORTANTE: Si hervimos las patatas enteras y con la piel éstas conservarán todos sus nutrientes.
Si tienes prisa puedes cortar las patatas en trozos para que se hagan antes.
2.- Ponemos una olla con abundante agua y cuando esté caliente añadimos las patatas. Las dejamos cocer a fuego medio de 20 a 25 minutos. Sabremos que están hechas pinchándolas con la punta de un cuchillo, comprobando que ya están blandas.

3.- Las colamos, las cortamos en trozos pequeños y las pasamos a una fuente para horno. Añadimos un chorrito de aceite de oliva, un buen pellizco de sal, la ralladura de una de limón, la ralladura de una naranja o mandarina y dos cucharadas soperas de romero seco. Removemos las patatas para que se mezclen bien con el aliño.
4.- Las horneamos a 140º C de 10 a 15 minutos, dependiendo del horno. Yo las pongo arriba y abajo con el ventilador. También las puedes poner sólo arriba.
Listas para comer como plato único o acompañadas con una ensalada, con verduras, con pescado, etc.

Publicado por Conchi Criado

Nunca les ha preparado así, me encantó la idea! porque a quien no le gustan las patatas!!
Cualquier día de estos las hago. Gracias!!
Me gustaMe gusta